Hola, ¿cómo estás?

Te escribo con mucha necesidad de conectar, conmigo, con los demás, con la vida.
Quiero compartir contigo algunas herramientas que me ayudan a hacerlo. Herramientas que me sirven para vivir en bienestar, para centrarme, para quererme, para calmar la ansiedad cuando viene, para cuidarme y respetarme, para priorizarme, para escucharme y darme lo que necesito, para nutrirme y poder nutrir a los míos como necesitan. 

Sobre todo ahora, cuando más necesitamos estar en luz.

Nuestro cerebro está creado para sobrevivir, para que mañana comas, duermas y tengas un lugar donde vivir. Cuando queremos ir más allá de la supervivencia el cerebro no ayuda nada.
Es más, hoy en día se siente amenazado constantemente y eso hace que estemos con el foco en eso que nos preocupa, cosa que nos quita energía para otras cosas que nos podrían hacer sentir mejor.
Desde este estado vivimos una emoción que se llama miedo y este va atado a la ansiedad, que no es otra cosa que miedo a lo que va a pasar pero que no ha pasado aún.

Cuando entramos en modo amenaza nos sentimos pequeños y débiles y al no tener recursos para gestionarlo culpabilizamos de nuestro estado a fuera. La responsabilidad de lo que me pasa no es mía sino de fuera.  Esto nos permite seguir donde estamos, ya que queremos creer que lo que nos pasa no depende de nosotros, sino de los demás, de la situación, etc. Y entramos a vivir en la queja y en el victimismo, un estado que nos debilita, nos quita poder y energía. Es una actitud cómoda que hace que no nos movamos y sigamos igual.

Te invito a volver a ti, a elegir cómo quieres vivir, a conectarte y empoderarte para vivir en paz y bienestar siempre. Siempre que tu quieras. 

Espero que te resuene.

Te espero al otro lado.

Un fuerte abrazo,

Carlota

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